Mente - AlmaDefinir una posición sobre la existencia o no del alma -y en el caso afirmativo determinar en qué consiste - es un punto clave para entender nuestra naturaleza, el sentido de la vida, y el para qué del universo. Si además de un cuerpo físico y una mente, poseemos una estructura espiritual, la manera de manejarnos en la vida ha de ser muy distinta. Es muy triste que tengamos que manejarnos con especulaciones y no podamos tener certezas sobre este tipo de preguntas, entre otras cosas, porque es un tema íntimamente relacionado con una de las mayores preocupaciones de la humanidad: la posibilidad de sobrevivir a la muerte. Todos sabemos a grandes rasgos que nuestro cerebro muere junto con el resto del cuerpo. Si la mente emerge directamente del cerebro, ¿Como pensar que pueda sobrevivir tras su destrucción? El tema es que, aún dentro de la ciencia misma, hay diversidad de opiniones sobre el modo de interacción entre mente y cerebro. Se sabe, sí, que algunas funciones mentales se relacionan directamente con actividad en determinadas partes del cerebro. Pero se desconoce el mapa mental de modo que es imposible atribuir uno a uno los diferentes mecanismo que forman nuestro "yo" (inteligencia, memoria, emociones, intuiciones) con equivalentes grupos de neuronas. Pero más aún, lo que no está en ninguna parte del cerebro, el la conciencia de uno mismo. Es decir, que virtualmente nuestro cerebro podría funcionar exactamente igual que como lo hace, responder a estímulos, reaccionar, razonar, imaginar, etc, automáticamente, sin que haya nadie "dentro suyo" que lo perciva. Es decir, como una máquina. Evidentemente ese no es el caso. Hay una diferencia, una gran diferencia: El alma. Así llego yo entonces a mi definición de alma. Habiendo descartado -como la ciencia ya lo hizo- la función del alma como "fuerza vital" ya que estos procesos están ya definidos y explicados, quedando fuera de vigor las teorías que sostenían que la muerte sucedía porque el alma se retiraba del cuerpo, y que por ese motivo era irreversible, queda entonces el concepto de alma como conciencia de la propia existencia. Y al mismo tiempo el alma sería la responsable de "manejar" a la mente. De decirle a las neuronas qué caminos deben recorrer. Este es, resumidamente, mi punto de vista. La ciencia tiene mucho que hacer aún para explicar estos fenómenos. Pero mientras tanto, tenemos una sóla manera de acercarnos a su conocimiento: la vivencia. Aquel que vivió una experiencia cercana a la muerte, y se vio volando fuera de su cuerpo, poca propensión puede tener a creer en teorías cientificistas que nieguen la existencia del alma. No es cuestión de provocarse un paro cardíaco para probar, pero tal vez esté a nuestro alcance experimentar algunas cosas más sencillas como vuelos astrales, a través de la meditación.
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